Yo puedo entender que la libertad de expresión es lo más importante. También puedo entender que es muy importante que los niños reciban educación sexual desde pequeños para, así, poder prevenir problemas en el futuro. Pero todo tiene un límite.
Y eso que yo me considero un librepensador. Una persona con la “cabeza abierta” a las nuevas tendencias, los nuevos paradigmas y cuanta nueva ola pacifista y libertina exista. Pero, insisto, todo tiene un límite.
Ojo que con esto no quiero coartar ninguna libertad individual de nadie ni mucho menos pero tampoco la boludez (como diría mi amigo Lucas “el swinger”).
Estando en la plaza de mi barrio me crucé con mi vecino del cuarto piso quien se encontraba con su nene. El tipo, desubicado como pocos, me dice sin inmutarse: “Lo llevé a Sigfrido a buscar una cosita y me voy para casa. ¿Venís con nosotros?”. Yo me quedé pasmado. Miré al nene y a lo que sostenía entre sus manos y volví a mirar a mi vecino quien, dándose cuenta, me respondió a mi silenciosa pregunta: “Y… él quería traerla en la mano… además, está bueno para que se vaya acostumbrando. Así no me sale rarito… je”.
Yo ni le respondí. Solo atiné a sacar mi teléfono con cámara digital y sacarle esta foto:

Reitero: todo tiene un límite.
Max



Publicado por E! en marzo 7, 2008 at 11:33 am
el mundo esta loco, loco, loco
alohas desde Madrid!!
besos
E.
Publicado por LILIAN ORTEGA en marzo 8, 2008 at 16:06 pm
de verdad que tiene razón el comentario…se pasó de
“avión” ese papá…..qué hará cuando el nene tenga 12 años GUAOOOOOOOOOOOOOO