
En mi clase de expresión corporal estábamos trabajando con unas maracas cuando alguien quiso dar por terminada la clase y se puso a aplaudir en el mismo instante en que a Pototo, nuestro profesor, se le cayeron las maracas arriba de la bolsa con panderetas.
El sonido que se produjo fue tan rítmico, tan multisonoro que nos quedamos pasmados. Entonces comenzamos de a uno a hacer lo mismo hasta que logramos una hermosa melodía.
Nos entusiasmamos y seguimos así hasta las 4.35 am que fue la hora en que el encargado del edificio nos vino a decir algo así como “por qué no se dejan de romper las pelotas con tanto aplauso…” y algo más de la hermana de alguien que no llegué a distinguir.
Hoy me lo crucé a Pototo en el almacén de Don Satur pero no lo saludé porque estaba golpeando un paquete de garbanzos contra la lata de las palmeritas y Don Satur se quejaba porque se las rompía. Quería decirle que encontré un sitio que reproduce (pero bien hecho) aquello que nos pasó en esa fabulosa clase de expresión corporal.
Vamos vamos… no se quede con las ganas, suba el volumen, haga clic acá y vea de lo que le hablo.
M*a*x



Publicado por Nykka en junio 19, 2007 at 15:43 pm
Che. Está muy bueno. Estaría mejor si fuera interactivo, no?.