¿No le pasa a veces que hay días que se siente triste y solo sin haber hecho lo suficiente? O sino ¿esos días en que cree que una jauría endemoniada de elefantes grises lo persigue porque todo le sale mal? Bueno, hemos encontrado revolviendo el arcón de los recuerdos y también algunos emails que recibimos en yo@max.com.ar algunas muestras que demuestran (casi casi una redundancia, ¿vio?) que no todo está tan mal como usted (sí, usted) cree. Mire sino estas tres fotos que bastan como botones:
1) usted se queja y se queja de en su trabajo no hay lugar ni para estirar las patas. Que escucha lo que hablan sus compañeros, que la música, que el mate y la máquina de hacer chorizos. Bueno, mire a estos muchachos el ambiente en el que trabajan…

2) Y si, llega el domingo y se decide: “Marta” le dice a la patrona “agarrá a los pibes y vámosnos a Palermo a andar en bote” y se va para el lago a pasear con su mujer y sus seis hijos. Llega y ve la muchedumbre a la que se le ocurrió la misma fabuloooosa idea que a usted. Pero no puede recular porque ya se peleó en el camino con su esposa y ahora no puede echarse para atrás. Saca turno, espera los 43 minutos y, cuando le toca el turno, se lanza en el botecito a remar entre los otros 831 navegantes.
¿Es feo eso cree usted? Bueno, mire entonces lo que le pasa al señor que viene a continuación cuando finalmente se pudo ir solo con su alma a “pensar” al medio de la nada.

3) Usted pisa cacona mientras camina por la ciudad y dice algo como “La putísima madre que los remil puta madre parió” y siempre (pero siempre ¿eh?) el que está con usted lo consuela con un “Bueeeeeno cheeee… igual quedate tranquilo que trae suerte”. Suerte para el que viene atrás que no va pisar el regalito porque para uno es una patada en el lugar donde más le duela haber pisado eso.
Hay otras desgracias que también traen suerte. Pero quizás el evento desgraciado más grande que, paradójicamente, trae más suerte es cuando va paseando cual niña de la publicidad de Dánica dorada (lista para untar, lista para untar) y recibe en medio del marote un misil enviado por una paloma que impacta de tal manera que usted cree que le tiraron un ladrillo de alguna obra en construcción.
Que feíto ¿no? Ahora mire la foto a continuación y va a ver que lo suyo, un poroto comparado con lo que le pasó al niñito…

Más allá de todo… QUE MALA SUERTEEEEEEEEEEEEEEE
Ojo con las escaleras abierta. Que tenga buen fin de semana
M*a*x
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Publicado por Patri en junio 9, 2007 at 13:31 pm
muy bueno.
voy a dejar de ser tan quejica.
saludos
Publicado por E! en junio 10, 2007 at 21:32 pm
moraleja: siempre se puede estar peor!!!!!
muy bueno… keep it up!
besos
E.
Publicado por nector en diciembre 29, 2007 at 18:31 pm
Ayyy no mamen !
Publicado por Gerardo Biglia en julio 13, 2011 at 11:34 am
Siempre se puede estar peor…